Manizales, Colombia: 16 de agosto de 2012

Hoy POR FIN pude dormirme en un avión. No sé si era que estaba demasiado cansado, o es que he logrado dominar el asunto.  Pero los sigo odiando, a mí lo que me gusta de viajar es llegar al lugar, pero odio el proceso del avión.  Llegar a un lugar como en el que me encuentro hoy es sumamente bueno.  Es un pueblo en la montaña muy pintoresco y con mucha vida del cual nunca había escuchado.  Así que debo dar gracias por llegar a descubrir este tesoro escondido.  Ahora me toca contarle a otros para que vengan, vengan, vengaaaaaan.  Mirando un mapa de Colombia me doy cuenta que hay varios lugares de los cuales jamás había oído, lo cual sigue alimentando mis ganas de venir con calma a explorar más a fondo ya que estoy seguro que encontraré cosas gloriosas.  Por ahora seguiré caminando.