Buenos Aires: 14 de junio de 2012

Es curioso poder darme cuenta de que hoy día entiendo ciertas cosas que no entendía un día como hoy hace tres años atrás.  Yo antes juraba y perjuraba que realmente tenía algo, pero con el tiempo me di cuenta que todo es un espejismo, una prisión mental que muy poca gente logra ver.  En el 2009 tenía un laburo que realmente no me gustaba pero no lo aceptaba.  Es más, si venimos a ver realmente nunca me ha gustado ninguno de los laburos que he tenido.  Siempre iba súper temprano y trataba de hacerlo todo rápido para salir lo antes posible y poder dedicarme a otras cosas que por lo regular tenían que ver con música.  En aquel entonces yo decía que durante el día era una cosa y en las noches y fines de semana era músico.  Pura mentira, la música nunca fue un hobby, siempre fue la profesión; la cosa es que yo no tenía el valor para aceptarlo.  

 

En cada etapa de nuestras vidas vamos a poseer algunas cosas, y siempre llegará el momento en el que hay que dejarlas ir para poder abrir espacio para las nuevas.  Es debido a eso que cuando se nos presenta una oportunidad hay que tomarla.  Esa oportunidad no es nada más y nada menos que lo que llevamos pidiendo consciente o inconscientemente.  Cómo llegó a nosotros no es problema nuestro, el Universo nos provee lo que le pedimos.  La tomamos y el Universo se encargará de irnos acomodando por nuestro nuevo rumbo.